Historia

Nuestra Comuna

La comuna fue creada bajo el amparo de la Ley de Comuna Autónoma de 1891, mediante el Decreto el 22 de diciembre de 1891, durante la presidencia de Jorge Montt y el Ministro del Interior, Manuel José Irarrázaval.

La Municipalidad fue creada en 1894. El 20 de marzo de 1894 comienza a funcionar en el local de la Escuela Mixta Fiscal N°6 en Plaza Ñuñoa. El 6 de mayo se constituye formalmente la Ilustre Municipalidad de Ñuñoa, con Alejandro Chadwick como alcalde. Se trataba principalmente de organizar los servicios de la comuna: escuelas, agua potable, alumbrado, calles y callejones, policía municipal. Se creó un Dispensario que daba atención médica a los indigentes y pobres. Hacia 1896 ya está organizada la comuna: hay alumbrado público, las calles en orden, las escuelas funcionan y estaba comenzado la pavimentación del Camino de Ñuñoa ya convertido en avenida Irarrázaval. Desde 1895 se publicaba el Boletín Municipal, El Heraldo, El Adelanto y Comuna Autónoma, diarios de los partidos políticos.

El 19 de abril de 1895 se le otorga el título de Villa. En 1896 se subdivide Santa Rosa y Subercaseaux, dando origen a San Miguel.

Siglo XX

Hacia mitad del siglo vivían en Ñuñoa 1197 vecinos. De la chacra de Quinta Alegre se abrió el camino que hoy es Seminario, debido a que se instaló el Seminario Conciliar de los Santos Ángeles Custodios, del Arzobispado de Santiago. Hacia el sur se abrió Lo Encalada, que era la entrada a la casa de Manuel Blanco Encalada, que deslindaba con La Cañadita, la casa de José Domingo Cañas.

La comuna comienza a transformarse a partir del siglo XX, dando paso a un enjambre de nuevas urbanizaciones y espacios agrícolas. Desde 1919, con la pavimentación de la Avenida de las Quintas (Bustamante), con lo que comenzó un proceso de urbanización más rápido, debido al mejoramiento de los accesos a la comuna. Hacia 1902, la comuna tenía 7.519 habitantes. En 1920 tenía 16.409.En 1934 poseía una población de 43.287. Hacia 1960 la población de Ñuñoa era de 21.788 habitantes (debido a las divisiones del territorio comunal).

José Domingo Cañas distribuyó la parte poniente de su fundo (Lo Encalada y avenida Matta Oriente) y se creó la calle de Santo Domingo (José Domingo Cañas). Se abrió la calle Bartolomé Cañas (Dublé Almeyda), la calle Tocornal (Castillo Velasco). Entre Pedro de Valdivia y Carmen Covarrubias se crearon las canchas deportivas del Campos Sport de Ñuñoa (1918). Las cuadras comenzaron a poblarse y a construirse edificaciones por connotados arquitectos nacionales y extranjeros, especialmente la zona de los Campos de Sport (de estilo Art Decó y Bauhaus: Francisco Aedo, Carlos Bresciani, Vierbo Castro, Vadmin Federov).

Entre los terrenos que quedaban de la chacra de José Domingo Cañas y la chacra Lo Valdivieso (propiedad de la Caja de Seguro Obrero), se construyó el Estadio Nacional, abriendo la calle Grecia y cortando Campo de Deportes, para dante salida al nuevo estadio. La chacra Lo Mujica estaba en la esquina de Irarrázaval y Bustamante, en cuya entrada estaba la casa de la familia de Críspulo Mujica construida en 1900 (en la esquina de la Estación Pirque y principio de la futura estación Ñuñoa) y fue dividida para dar paso a la nueva Avenida Grecia. Hacia el norte estaba la chacra Lo Infante, de propiedad de José Miguel Infante, que fue vendida a Exequiel Fernández y luego subdividida para abrir nuevas calles y lotear el sector.

La Chacra Santa Julia pertenecía en primer lugar a Luis Gregorio Ossa, y luego en 1910 fue vendida a José Pedro Alessandri en $1.910.000 a pesar que Ossa ya había loteado una parte. Se llamó Santa Julia en honor a la esposa de Alessandri, Julia Altamirano. Alessandri loteo una parte y abrió la Calle de Macul. La chacra donde el palacio se ubica fue a inicios del s. XVIII de don Francisco de Arancibia y Sánchez Briceño (cura de la doctrina de Aculeo y posteriormente de Ñuñoa). Posteriormente la adquirió por compra a su hermano, doña Ana de Arancibia y Sánchez Briceño quien estaba casada con don Sebastián Peraza y Espinoza. El terreno lo heredó luego don Francisco Solano Peraza y Arancibia, quien lo vendió en 1770 al comerciante español don Juan Bonifacio Tocornal. El hijo de Juan Bonifacio, don Gabriel José Tocornal Jiménez, fue el siguiente propietario y luego su hijo José Nicolás Tocornal. La chacra pasó a denominarse chacra San Nicolás en honor seguramente a su dueño, quien a mediados de siglo XIX la vendió al acaudalado empresario Don Luis Gregorio Ossa y Cerda.

La chacra Valparaíso pertenecía a Eloísa Montt de Cruz y luego a su hijo Ramón Cruz Montt, quien terminó por lotearla y abrir calles, especialmente para el futuro proyecto de Villa Frei.

Fuentes
  1. Santiago Lorenzo Schiaffino, Orígen de las Ciudades Chilenas, Las Fundaciones del Siglo XVIII, Ediciones Universitarias de Valparaíso, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Valparaíso, 2013.
  2. René León Echaiz, Ñuñohue, Editorial Francisco de Aguirre, Argentina, 1972.
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